El cuidado es la mejor prevención.

Niños que crecen en ambientes protectores son menos vulnerables a la violencia. Se saben cuidados y escuchados, y desarrollan su autoestima. Aprenden a confiar en adultos que los protejan y a comunicarse y pedir ayuda. Un entorno vivido con alegría y sin miedos en la infancia, ayuda a enfrentar con éxito desafíos y adversidades.

Cuidar nuestros ambientes es cuidar a la niñez.